Cinco mitos sobre los productos de quinta gama que debes dejar atrás

La quinta gama se ha convertido en una solución clave para cocinas profesionales que buscan eficiencia, calidad y regularidad en […]

La quinta gama se ha convertido en una solución clave para cocinas profesionales que buscan eficiencia, calidad y regularidad en el servicio. Sin embargo, todavía circulan muchos mitos que generan dudas en restauradores, chefs y gestores de negocio. En este artículo desmontamos las creencias más comunes y te explicamos qué hay realmente detrás de estos productos.


1. “La quinta gama es comida precocinada de baja calidad”

Este es, sin duda, el mito más extendido.
Los productos de quinta gama no son simples “precocinados”:

  • Se elaboran con técnicas de alta cocina, como cocción al vacío, cocción lenta y regeneración controlada.
  • Mantienen la calidad organoléptica del producto gracias a procesos que preservan sabores, texturas y nutrientes.

En muchos casos, su calidad es superior a la de platos preparados de forma acelerada en una cocina con alta carga de trabajo.


2. “Todos los platos saben igual y no permiten creatividad”

Otro error habitual. La quinta gama no sustituye al chef, sino que lo apoya.
Los platos pueden:

  • Completarse con salsas propias, verduras frescas, hierbas o toppings.
  • Presentarse con emplatados personalizados.
  • Integrarse como base para recetas más complejas.

El chef sigue siendo quien da carácter al plato. La quinta gama solo aporta una base estable y de calidad.


3. “Son productos llenos de conservantes”

La mayoría de elaboraciones de quinta gama utilizan técnicas de conservación naturales, como:

  • Envasado al vacío
  • Atmósfera modificada
  • Cocción a temperatura controlada

Estas técnicas prolongan la vida útil sin necesidad de añadir conservantes artificiales. La seguridad alimentaria se garantiza mediante procesos controlados, no mediante aditivos.


4. “La quinta gama es más cara que cocinar desde cero”

Aunque el precio por unidad puede parecer más alto, cuando se analiza el coste real por ración ocurre lo contrario.
La quinta gama ayuda a reducir:

  • Mermas
  • Tiempo de preparación
  • Costes de personal
  • Errores y variabilidad entre turnos
  • Gastos energéticos por procesos largos de cocción

En la mayoría de negocios HORECA, estos factores se traducen en una reducción notable del coste operativo global.


5. “No son aptos para clientes exigentes o de gastronomía premium”

Hoy en día, muchos restaurantes de nivel trabajan con bases de quinta gama: fondos, guisos, carnes a baja temperatura, cremas o reducciones.
La clave no está solo en el origen del producto, sino en:

  • La calidad de la materia prima
  • El método de cocción empleado
  • La presentación final en el plato

Un producto bien elaborado y bien regenerado puede encajar perfectamente en cartas de alto nivel.


La quinta gama es una aliada estratégica para restaurantes, bares, hoteles y servicios de catering. Permite mantener una calidad constante, optimizar recursos y mejorar la rentabilidad sin renunciar a la creatividad ni a la excelencia culinaria.

Dejar atrás estos mitos es el primer paso para descubrir todo su potencial en tu negocio.

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